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Ahora que el reciente Premio Nobel de Física (2003) fue dedicado en parte a la superconductividad, parece interesante mirar en retrospectiva y conversar de quien lo recibiera en 1972, de manera compartida con Cooper y Schrieffer, por la primera teoría que diera cuenta del fenómeno. Curiosamente cuando trabajaba en esa teoría, justamente el año 1956, John Bardeen recibió el Premio Nobel de Física, conjuntamente con Brattain y Schockley, por sus trabajos en semiconductores conducentes al desarrollo del transistor.

Este doble Premio Nobel en física nació un 23 de mayo de 1908 en Madison, Wisconsin, ciudad universitaria donde pasó su infancia, adolescencia, y temprana juventud pues su padre (uno de los primeros egresados de la Escuela de Medicina de Johns Hopkins University) fue fundador y profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Wisconsin, donde el joven John cursó estudios universitarios hasta el grado de Master. Después de egresar y ejercer como ingeniero eléctrico por tres años, fue aceptado en Princeton donde obtuvo su doctorado en 1936. Sus intereses como físico fueron múltiples, desde partículas elementales hasta astrofísica y bajas temperaturas. Sin embargo, fue en las propiedades electrónicas del estado sólido donde hizo sus más importantes contribuciones, como las dos laureadas que ya se mencionaron.

Fue un ingeniero con fuerte formación en física o un físico con fuerte vocación de ingeniero lo que se manifestó en sus relaciones con la industria. En efecto, paso a ser consultor de la Xerox en 1951 y su trabajo impulsó esta empresa a los conocidos niveles de desarrollo y la revolución que significó para la diseminación de información. También realizó una fructífera labor en la General Electric Corporation, mucho más cercana a su primera formación.

Su carrera académica comenzó en Harvard en 1935, continuó en la Universidad de Minnesota hasta 1941 cuando optó por los laboratorios de investigación de la Armada. En 1945 fue enrolado por la Bell Telephone para fortalecer el recientemente formado grupo de trabajo que llegaría a adquirir fama mundial. En 1951 regresó a la Academia, dándole un enorme impulso a la Universidad de Illinois en su doble función de Profesor de Ingeniería Eléctrica y Profesor de Física, llegando a ser designado Profesor Emérito. En todo caso nunca abandonó sus conexiones con la industria, como lo prueba su presencia en el Directorio de la Corporación Xerox desde 1983, hasta 1991, año en que falleció. Le sobrevivieron sus tres hijos del matrimonio con Jane Maxwell celebrado en 1938.

Quien escribe estas notas era estudiante graduado en Estados Unidos el año 1972 cuando John Bardeen recibió su segundo Premio Nobel y recuerda la siguiente anécdota narrada por la televisión, en el programa de noticias conducido por el célebre Walter Cronkite. Debido a la diferencia de hora, el anuncio oficial de la academia sueca llegó a USA con varias horas de “adelanto”, o sea, en la madrugada de Illinois. Como muchísimos periodistas querían entrevistar al doble Premio Nobel, se organizó una conferencia de prensa temprano en la universidad. Cuando John Bardeen fue a sacar su auto para dirigirse al campus, no funcionó el circuito que debía abrir la puerta del garage, por lo que debió transportarse de otra forma llegando con algún retraso. Más tarde se supo que el mecanismo no había funcionado porque se había quemado un elemento del circuito el que fue prontamente reemplazado. Se trataba de un transistor, el mismo que le había valido a John Bardeen su primer Premio Nobel 16 años antes.

Temuco, octubre de 2003