Asociados

eligeeducar

Hosting proporcionado por
dk

 
De familia noble y aristocrática, heredó los títulos nobiliarios de su padre, de ahí que se le conozca internacionalmente como Príncipe de Broglie. Nació en Dieppe, en el bajo Sena, el 15 de agosto de 1892.

Ingresó primero a la universidad en 1909 a estudiar literatura. Sin embargo, cambió luego y obtuvo un primer grado en historia al año siguiente. Pero las conversaciones con su hermano mayor Maurice, físico experimental, lo llevaron a la ciencia obteniendo su egreso en este campo con un primer grado en 1913. Pronto fue enrolado en el servicio militar justo cuando estalló la primera guerra mundial siendo asignado al ejército entre 1914 al 1918, quedando estacionado en la Torre Eiffel en la sección de comunicaciones. Al final de la guerra retomó sus estudios de física, interesándose por los nuevos desarrollos teóricos que emanaban de la nueva física atómica.

En 1929 recibió el Premio Nobel de Física por sus trabajos en la naciente Mecánica Cuántica, en particular el comportamiento ondulatorio de las partículas que ya había sido comprobado experimentalmente en 1927 por Davisson y Germer. Esta proposición la efectuó de hecho de su tesis doctoral “Recherches sur Théorie des Quanta”, la cual leyó ante la Facultad de Ciencias de la Universidad de París en 1924.

Hasta la defensa de su tesis sus aptitudes como docente permanecieron ocultas, en parte por su dedicación a la investigación y en parte por la guerra y sus secuelas. Primero fueron sus conferencias libres en La Sorbonne, luego fue profesor de física teórica en el nuevo Instituto Henri Poincaré, para llegar finalmente a la cátedra de Física Teórica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de París en 1932. Sin embargo siguió dictando además un curso diferente cada año en el Instituto Poincaré, lo que le valió una gran reputación como expositor y conferencista. Sus aptitudes didácticas se manifestaron además en la gran cantidad de tesis doctorales dirigidas en las décadas siguientes y los varios libros muy bien escritos que explicaban la nueva física. Esto último fue uno de sus principales respaldos para obtener el premio Kalinga en 1952, la primera ocasión en que fue otorgado, tras su creación por la UNESCO el año anterior. A lo largo de su vida de Broglie recibió muchos otros premios, medallas, distinciones y doctorados honoríficos.

Fue elegido a la Academia Francesa de Ciencias recién en 1933 (después de recibir el premio Nobel a los 37 años!) . En 1942 asumió como Secretario Permanente para las ciencias matemáticas en la sociedad, cargo que conservó prácticamente hasta su muerte ocurrida el 19 de marzo de 1987 en París.

Temuco, agosto de 2002
Maria Goeppert nació el 28 de junio de 1906 en Katowice, Silesia, que pertenecía a Alemania en esa época, pasando a Polonia posteriormente. En 1930 se casó con Joseph Mayer, lo que además le alteró tres de los aspectos más fundamentales en la vida de toda persona: su nombre pasó a ser Maria Goeppert-Mayer, su país de residencia Estados Unidos y su nacionalidad será norteamericana con el tiempo.

Su padre era académico y aceptó un puesto en la Universidad de Gotinga en 1910. Parecía natural que Maria estudiara en esa universidad, sin embargo surgieron dificultades (las primeras) por ser mujer. Por eso estudió en Gotinga en forma libre y rindió sus exámenes de "Abitur"en Hannover ante profesores que nunca había visto. Para los estudios graduados no tuvo problemas en Gotinga excepto que prontamente cambió de matemática a física. Más adelante explicará este cambio de la manera siguiente:
La matemática comenzó a hacérseme muy parecida a resolver rompecabezas. La física también resuelve rompecabezas, pero hechos por la naturaleza y no por la mente del hombre.

En sus estudios graduados se interesó por la mecánica cuántica, en pleno desarrollo en esa época, bajo maestros como Max Born, James Franck y Adolf Windaus. Esto, conjuntamente con sus jóvenes 24 años al momento de obtener su doctorado, le habrían significado una lluvia de ofertas de trabajo, pero, era mujer. Es aquí cuando se casa con el químico Mayer, quien sí tuvo una oferta de The Johns Hopkins University en EEUU. Sin embargo, su condición de mujer siguió pesando y tan sólo logró la posibilidad de trabajar ad-honorem en el Departamento de Física. (Esta universidad no aceptó mujeres como estudiantes en pregrado sino hasta 1970, cuando el cronista que escribe llegó a hacer estudios de doctorado precisamente allí). Esta discriminación negativa le persiguió cuando acompañó a su esposo a la Universidad de Columbia en Nueva York, donde sigue trabajando pero siempre por amor al arte. Ello no obsta para que su productividad en número de artículos publicados vaya en aumento, al tiempo que aparece un libro sobre Mecánica Estadística escrito en compañía de su esposo. Finalmente en 1946 logró su primer nombramiento como Profesora de un Departamento de Física. Esto es en Chicago y debido fundamentalmente a gestiones de un ex-estudiante suyo en Hopkins; además aceptó simultáneamente una oferta de los Laboratorios Nacionales en Argonne. Aquí comienza realmente su vida profesional. Sus relaciones con Edward Teller y Enrico Fermi fueron muy enriquecedoras y la establecieron definitivamente en física nuclear. Fue así como concibió la idea de números mágicos, es decir, que núcleos con ciertos números de protones o de neutrones deberían ser más estables. Sin embargo, la explicación teórica faltaba. Maria recuerda que en un seminario Fermi preguntó si había alguna evidencia de acoplamiento espín-órbita al interior del núcleo, lo que la puso a trabajar frenéticamente por un par de días y noches hasta encontrar la explicación faltante. Se la presentó a Fermi quien no sólo la aceptó, sino que la incorporó a sus clases de física nuclear en la semana siguiente. Esto la llevó a colaborar con su competidor, Hans Jensen, a quien conoció recién en 1950, iniciando una provechosa sociedad que afianzó el modelo nuclear de capas, tema sobre el cual publicaron artículos y un libro, lo que les abrió el camino hacia el Premio Nobel que compartieron en el año 1963, conjuntamente con Eugene Wigner.

En 1956 fue elegida a la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Tres años después aceptó su oferta definitiva de trabajo en la Universidad de California, en San Diego. Fue allí donde la alcanzó el Premio Nobel, cuando un diario de San Diego tituló "Madre de San Diego gana Premio Nobel". También allí la alcanzó la muerte el 20 de febrero de 1972.

Temuco, julio de 2002

Marya Sklodowska nació en Varsovia el 7 de noviembre de 1867 en una época en que la capital polaca, Polonia y buena parte de Europa oriental estaba ocupada por tropas rusas desde la ofensiva de febrero de 1832. Recordemos, y para situar históricamente los hechos, que fue esta ocupación la que llevó a Ignacio Domeyko a emigrar a París en julio de aquel mismo año, sin que el polaco-lituano supiera que allí comenzaba un periplo que lo llevaría luego a Boloña, Londres, Valparaíso y Coquimbo, donde en septiembre de 1838 Domeyko habría de impartir las primeras clases de física en la joven República de Chile. (Dejemos apuntado a Domeyko para una futura biografía en esta galería).

Nacida en un hogar de maestros e intelectuales, pudo dedicarse al estudio en un hogar privado de lujos o comodidades, característica que habría de marcar su vida de una vez y para siempre. Marya fue, por un lado, autodidacta, dedicada a la lectura y al estudio, con un gran poder de concentración. Por otro lado, fue dura ante las adversidades, como la temprana muerte de una de sus hermanas y luego de su madre, la falta de recursos o la limitante de ser mujer. Concibió la idea de que su hermana Bronia, a quien cuidaba y protegía, pudiera estudiar medicina en París, donde se suponía que podría encontrar menos discriminaciones en su calidad de mujer. Es así como Marya Sklodowska llegó a París en 1891.

En la capital francesa floreció su gran ambición: estudiar ciencia. Se inscribió en la universidad y aprobó rápidamente sus exámenes hacia su primer grado en física. Un amigo polaco la presentó a un introvertido científico, dedicado a la cristalografía y al magnetismo, Pierre Curie, quien en 1895 se convirtió en su esposo. Es aquí cuando se producen las condiciones para su cambio de nombre, el cual pasó a ser Marie Curie de allí en adelante y como es hoy recordada.

En 1897 se enroló en el doctorado en física bajo la dirección de Henri Becquerel, quien había recién observado que un compuesto de uranio puesto sobre una placa fotográfica protegida, era capaz de velarla. Marie estudió el fenómeno con la ayuda de su esposo, lo que habría de conducir no sólo al descubrimiento de la radioactividad y al doctorado de Marie, sino al Premio Nobel en Física 1903 para el trío (Becquerel, Marie Curie y Pierre Curie).

En 1906 Marie quedó viuda cuando Pierre fue atropellado por un vehículo (casi impensable para aquella época). Pero ella, que conoció la vida dura desde muy temprano, siguió adelante con su familia, la educación de sus dos hijos y con su dedicación a la ciencia, siendo galardonada con el Premio Nobel de Química en 1911. Es que el completo trabajo en materiales radioactivos desarrollado por Marie Curie le llevó a estudiar y clasificar las propiedades de varios nuevos elementos (más allá del uranio inicial) como radio, torio y el polonio (el nombre de este último no es casualidad).

Marie Curie falleció en 1934 de leucemia debido a sus largas exposiciones a la radioactividad, tanto en sus experimentos, como en los hospitales con los que colaboraba.

Su hija Irene Curie nacida en París en 1897, continuó el trabajo de su madre descubriendo nuevos elementos radioactivos lo que le llevó a obtener el Premio Nobel en Química, conjuntamente con su esposo Federico Joliot, en 1935. ¡Vaya familia, 5 Premios Nobel en dos generaciones! Irene Joliot-Curie (como se la conoce científicamente) murió tempranamente contribuyendo a ello las exposiciones a la radiación a que debió someterse por su trabajo desde temprana edad.